“El caminar y transitar, traspasar de un camino a otro intentando trascender en lo pequeño”
Una perspectiva de salud.
Lic. Gerónimo Tejedor Arvigo
geronimo_tejedor@yahoo.com.ar
-Año 2010-
Dentro de las dolencias que los individuos presentan en la postmodernidad podríamos decir que las frecuentemente llamadas adicciones, quizás sean, en la actualidad unas de las más relevantes.
Hoy en boca de todos han tomado un lugar de renombre y a su vez dentro de los grupos de afecciones que llegan a las consultas. Tanto es así que las dependencias o adicciones se han convertido en un tema de diaria confrontación en ámbitos disímiles. Estos cuadros psicopatológicos aúnan distintos espectros dentro de la psiquiatría contemporánea y principalmente individuos con características singulares. No respetan clase social, nivel socioeconómico ni lugar de residencia, es por entero un serio problema de y para todos.
Desde hace ya varios años, distintos centros de salud en Sudamérica han perfilado distintos trabajos en la búsqueda de alcanzar políticas y abordajes integrales de salud para tratar el tema en cuestión.
La posibilidad de plantear y replantear dispositivos de trabajo acertados sobre las diversas dependencias en relación a objetos tales como el alcohol, las drogas legales e ilegales, el juego, el sexo y otras en distintos ámbitos y en relación a las diferentes causas subyacentes se ha transformado en un camino un tanto aventurado para la obtención de buenos resultados.
Mediante la indagación fructuosa y dinámica de distintas personas, profesionales de la salud, se ha logrado encontrar un dispositivo de tratamiento actualmente desarrollado, el cual fue cerciorado en años de investigación sobre estadísticas confiables realizadas en la selva alta de la amazonía peruana.
La medición obtenida en líneas generales arroja resultados que muestran un 70% de índice de reestablecimiento en pacientes que acudieron a realizar tratamientos iguales o similares.
La propuesta terapéutica base planteada frente a la demanda individual, familiar, tanto como social circunda un tratamiento donde se interviene a través de tres o cuatro pilares de trabajo según el requerimiento del caso, una psicoterapia ecléctica como eje conductor de éste, la desintoxicación primaria y posterior sostenimiento con plantas maestras, el trabajo corporal realizado éste último desde distintas técnicas, orientales en su gran mayoría y la contención plena.
En Córdoba Argentina, la fundación El Emilio ha optado desde hace algunos unos años por este modelo de abordaje, tanto en lo ambulatorio como en lo que refiere a contención plena del paciente. De esta manera en este país encontramos actualmente el único espacio donde se realizan ambos procedimientos con uno de los problemas de salud más comunes que actualmente atraviesa nuestro medio social.
Dentro de los enfoques psicoterapéuticos el equipo encuadra en sus primeros contactos al paciente y su núcleo familiar como a individuos inmersos en sistemas. Es por eso que, cuando las condiciones lo permiten parte del tratamiento conlleva el trabajo con el sistema familiar por completo. Espaciadamente, o en momentos que el terapeuta lo cree oportuno se realizan sesiones psicoterapéuticas con todos los integrantes. Aquí lo que se busca es obtener resultados tales como: hallar información supuestamente olvidada, no conocida o no tenida en cuenta. Principalmente, el material que una sesión familiar permite observar son aquellas pequeñas interacciones que a simple vista no dicen mucho pero dentro de la disfuncionalidad del grupo dejan huella y evidencian inestabilidad.
La confrontación de temas esclarecedores para el paciente, la psicoeducación acerca de los valores que prevalecían y el repensamiento de otros nuevos acertivos, auténticos permiten al grupo familiar, todo, un funcionamiento más sano.
La terapia familiar sistémica acentúa bastante claridad acerca del panorama que se debe enfrentar y de esta manera comprende los que, los porque y los como del abordaje y del proceso familiar.
A medida que se avanza en el tiempo y en la elaboración de las dolencias la persona tiene la posibilidad de adentrarse en su primer dieta de aislamiento con plantas maestras, momento importante en el camino elegido. La profundidad del trabajo tanto en lo que respecta al material regresivo, el autoanálisis de su actualidad como en lo prospectivo suele ser tal, que luego de ésta, la información y el arraigo a su decisión de mantenerse sano funcionan como anclaje para sostener las decisiones tomadas.
Buscando orígenes acerca de los motivos por los cuales las personas no logran pasar de un estado que debería conocerse como de “falto de salud” a otro que se califica como de “conocimiento o de salubridad” podríamos pensar que una de las posibilidades de nuestro interrogante estaría relacionada con: Aquello que el medio habilita al sujeto, de que manera lo hace. Probablemente de manera inmediata aquel otro podría ser: La pérdida del acercamiento a lo sacramental.
Por lo tanto la elección de un enfoque ecléctico fortalece la confianza entre paciente-terapeuta y su relación de persona a persona. Éste vínculo externo e inconocible al actual y preponderante paradigma médico, enfermo-sano y mucho más cercano al modelo humanista educacional, donde a grandes rasgos la enfermedad seria una serie de mensajes, conductas y formas de vida mal aprendidas o mal enseñadas nos enseña a vislumbrar un camino de autenticidad y nos habilita a quitar rótulos que enmarcan la estructura de la personalidad.
Alejados de los paradigmas que habitual y diariamente rodean esta temática, hay quienes entienden a las adicciones como un momento iniciático infructuoso. Cuando nos referimos al término iniciático, hablamos puntualmente de un tipo de iniciación que se encuentra relacionada con aquello espiritual. Esencialmente aquello donde el hombre forma parte de la totalidad, se encuentra conectado con ésta y a su vez experimenta patrones no ordinarios de conciencia o mejor definidos como estados expansivos de la conciencia en donde obtiene respuestas.
Más allá de que quizás al terapeuta lo aleje y lo entorpezca en su ansiada búsqueda de poder “intervenir adecuadamente” y con una mirada distinta a los formatos comúnmente conocidos en el campo de la salud mental, lo planteado no deja de ser funcional así como paradojal. Por lo tanto sería imposible omitir que le re iniciación y su reconexión con la espiritualidad en el aquí y ahora como temática pragmática central del paciente y del terapeuta, ambas deberían ser mutuas. Tales motivos se encuentran íntimamente relacionados y podríamos decir que más allá de tener consecuencias en un nivel existencial, el uno con el otro, las implicancias desconocidas están por fuera de un marco lógico deductivo. El no tener una respuesta verbal para todo aquello que ocurre en el proceso de curación genera cierta frustración. Es así que en ciertos momentos los sujetos intervinientes callados, sufren y se ven comprometidos de una manera u otra con el contexto cercano, son aquellos que ponen el cuerpo.
El ámbito actual del cual formamos parte, nos ofrece un todo inmediato, escaso, superficial, carente de sentido y fácilmente desechable. La obtención rapaz, las relaciones superficiales y la cultura del plástico no dejan demasiadas opciones más que un acceso directo y casi unívoco a éste, se transforma en moneda corriente.
La sobreexposición de la oferta se reedita como refuerzo incondicional constante, estrategia que nos entregan en el mundo góndola donde todo lo tenés. A su vez la pérdida de lo sagrado en la cotidianeidad y de similares características para todo aquello en lo que nos preparan, deja un terreno propicio para que accedamos a todo lo otro, de esta forma el acercamiento a lo sacro se trasluce como un acercamiento a lo profano.
No es casual que aquel que busque modificar su estado ordinario de conciencia no tenga demasiada clara su búsqueda, se enrede en un círculo vicioso inspirado en el contacto con drogas de diseño, se desentienda de la finitud como tal y pase a ser ésta un desvalorizado acto. El sujeto hijo de la cultura, alexitímico, cree sentir el vacío que acompaña tal práctica y reincide en ésta una y otra vez hasta encontrar algún tipo de límite.
Lo verdaderamente expansivo de la conciencia vive lo sagrado de la iniciación, la obtención de mensajes donde lo importante, arduo, eternamente laborioso es ponerlos en práctica en lo diario y como un paso hacia algo nuevo, poco conocido por los que participamos en el día a día, respetando valores de crecimiento mutuo.
Bibliografía:
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